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viernes, 11 de junio de 2010

¿No es país para viejos?

Saber a dónde ir y, no menos importante, saber cómo llegar allí son dos procesos distintos que suelen enfrentar las empresas y los gobiernos, cuando estos se trazan objetivos. Y uno de los objetivos que ya deberían empezar a definir ambos sectores es el de la nueva agenda para una fuerza laboral de trabajadores mayores.

Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), entre el 2025 y el 2030, doce millones de personas por año estarán saliendo de la fuerza laboral mundial. Los países que afrontan la mayor amenaza son aquellos con poblaciones más veteranas, especialmente Japón, Italia y Alemania. Este efecto, si no se prevén las medidas necesarias, podría provocar un efecto paralizador en no pocas economías nacionales.

De acuerdo a Bruno Tobback, un especialista en estos temas, para el 2050, en Europa habrá solamente una persona activa por cada persona jubilada. Y, según The Economist, en el caso de Japón, se espera que su fuerza laboral se reduzca en un 16% (es decir, alrededor de 10 millones de personas) en los próximos 25 años.

Las poblaciones están envejeciendo aceleradamente y, a la par, están descendiendo las tasas de natalidad, lo que da pie a que los empresarios empiecen a preguntarse: ¿de dónde van a salir los trabajadores del futuro?

Una economía que aspire al desarrollo sostenido no puede darse el lujo de permitir que las habilidades de los trabajadores mayores se desperdicien. Sin embargo, ocurre que muchas veces las empresas no consideran como algo clave e importante retener a los trabajadores mayores, porque no valoran en su exacta dimensión que estos tienden a ser más confiables, más dedicados y más leales a sus empleadores que sus colegas más jóvenes.

Adicionalmente, no han caído en cuenta que, gracias a los avances de la ciencia, el promedio de vida se ha prolongado. Más todavía. Asumen que los empleados fogueados, que rondan los cincuenta años, no están interesados ya en capacitarse o en ampliar sus conocimientos, ni van a aportar más de lo que han dado. En consecuencia, el objetivo de la retención no es tomado en cuenta.

Empero, el trabajador maduro puede ofrecer más. Y quiere hacerlo. Una encuesta de la Asociación Estadounidense de Personas Jubiladasindica que casi un 70% de los trabajadores que todavía no se ha jubilado quisiera seguir trabajando más allá de su edad jubilatoria, porque entienden que la jubilación no supone necesariamente renunciar a trabajar, sino abarcar nuevas alternativas laborales para seguir activos.

Otro sondeo reciente, realizado por Manpower, a más de 28 mil empleadores de 25 países, reveló que apenas el 14% de esos empleadores implementa estrategias para reclutar a trabajadores mayores y solo un 21 por ciento tiene estrategias para atraer a adultos maduros. Entre estos últimos, destacan Singapur y Japón, cuyos gobiernos han iniciado exitosamente procesos para mejorar la empleabilidad de la fuerza laboral de edad avanzada y desarrollar estrategias de retención, respectivamente.

Así, como vienen desarrollándose los acontecimientos, las economías sólo serán sostenibles con mercados laborales sólidos y vigorosos, que además sean inclusivos con los trabajadores mayores.

El reto de los gobiernos estriba en cómo alinear los intereses y las habilidades de los adultos mayores con los intereses y requerimientos de los empresarios. Y hacerlo, por cierto, previsoramente, con visión de futuro, antes de que explote la burbuja de las jubilaciones, que podría suscitar estragos impredecibles. Resolver este problema del futuro debería ser una prioridad en la agenda de hoy, por parte de los líderes políticos y de los hombres de empresa.

Felipe Aguirre
Gerente general de Manpower.

Fuente: Diario Gestión

jueves, 21 de enero de 2010

El cálido clima laboral


EL CHAT
Responde Marisa Aguirre Profesora Del Pad-escuela de Dirección de la Universidad de Piura
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ARIANNA:
¿Cuáles son los factores básicos que influyen en un buen clima laboral?

MARISA AGUIRRE:
El clima laboral tiene que ver directamente con variables internas que afectan al comportamiento de las personas, por eso no es sencillo determinarlas en un listado. Sí te puedo decir que el clima tiene que ver con las percepciones de cada empleado. Es decir, cómo les ha caído una variación de la política de salarios o una rotación de puestos. De modo que todo puede influir en el clima laboral. De otro lado, el clima es variable y por eso las mediciones se hacen en momentos puntuales.

RUGEL:
Siento que mis trabajadores no están motivados, hacen su trabajo, pero no veo que se identifiquen con la empresa. ¿De qué forma los puedo motivar?

MARISA AGUIRRE:
Hay mucha y buena literatura sobre el tema motivacional, pero siempre acertarás si tienes en cuenta a cada persona. Todos tenemos necesidades y cuando sentimos que en la empresa las podemos satisfacer, estamos motivados. No es solo un asunto de dinero, es también de poder aprender más, de saber que entienden nuestras necesidades personales, etc. Te puedo asegurar que un tema que preocupa hoy es el de la familia. Que la empresa tenga políticas flexibles que hagan posible algunos días de licencia por razones de salud del cónyuge o por nacimiento de un bebé, o permisos cortos para asistir a la pequeña fiesta del nido de los hijos, parecen cosas simples y no lo son. En eso se juega la tranquilidad y el bienestar de ese empleado y, por tanto, su identificación con la empresa.

JAVIER:
Trabajo en una empresa donde las consideraciones son mínimas. ¿Es pertinente hablar con mi jefe y decirle lo que pienso?

MARISA AGUIRRE:
Tu responsabilidad personal en el trabajo es hacer muy bien lo que te encargan. Pero sentarte a hablar con tu jefe y decirle todo lo que percibes, puede ser arriesgado. Distinto es que pida tu opinión o que haya algo realmente grave que sea necesario decir. Si hay empatía con tu jefe podrías decirle “veo asuntos en el trabajo que me gustaría comentar con usted”. Si te llama, estupendo; si no lo hace mejor dejarlo ahí.

CALIFA:
¿Cómo se maneja un clima laboral positivo bajo una política de compensaciones que quizás no satisfaga a todos?

MARISA AGUIRRE:
La compensación es una variable que no satisface a todos, pero eso no es lo importante. Lo importante es que la empresa esté estructurada de modo que no solo se preocupe de incentivos económicos sino que también atienda otras necesidades de las personas como el afán de saber, de querer crecer profesionalmente y también cuide las necesidades afectivas de sus partícipantes y en ese terreno está el tema de la familia.

MODERADOR:
¿Cómo tratar con un trabajador dedicado a esparcir rumores?

MARISA AGUIRRE:
Al rumor no hay que prestarle oídos. Pero si se refiere a temas concretos, comprobados, que hacen daño al ambiente de la organización, lo correcto es hablar directamente con ese trabajador para escuchar su versión y tener oportunidad de aclarar los temas. Esta conversación debe mantenerse en un ambiente de serenidad y apertura, si no hay esa disposición, mejor no intentarlo.

AGUSTÍN:
¿Es necesario un diagnóstico o un estudio para determinar las cosas que han de cambiar para crear un clima laboral adecuado?

MARISA AGUIRRE:
Depende. Hay momentos en que las empresas (especialmente grandes y medianas) sí necesitan un estudio concreto para determinar qué está pasando en ellas. El tamaño de la empresa no permite abarcar todo; pero en empresas pequeñas no siempre es necesario, ya que un buen directivo está al tanto de cuanto ocurre a su alrededor. Si, además, tiene buenos segundos, le será sencillo saber qué pasa y hacer los ajustes necesarios.

-X-:
¿Qué características debe tener un buen jefe para que sus empleados se sientan a gusto en la empresa?

MARISA AGUIRRE:
La pregunta da para mucho, pero sintetizando puedo decir que es necesario que un buen jefe tenga competencias estratégicas, ejecutivas y, especialmente, competencias de liderazgo. El líder tiene características que lo hacen digno de confianza. Al buen jefe le interesa que su gente crezca, aprenda, que desarrollen el sentido del deber y que actúen no solo por motivos económicos, sino por identificación con los fines de la empresa. Para terminar, quiero decir que los líderes no nacen, se hacen ellos mismos con su esfuerzo por mejorar sus propias competencias.

Fuente: El Comercio